Julia:
50 años. Una hija recién casada. Julia estudió Filosofía y Letras pero nunca ejerció su profesión. Durante sus 25 años de matrimonio se ha dedicado al hogar y a trabajar de voluntaria en el área de alfabetización de adultos. Desde hace 10 años su matrimonio hace aguas. Hace dos meses, su marido le ha propuesto la separación pues se ha enamorado de otra mujer con la que quiere formalizar una relación. Julia cree que esta separación es lo más adecuado pues siente también que no quiere seguir adelante con esa hipocresía en la que se había convertido su matrimonio. Pero eso supone replantearse su vida también desde el punto de vista profesional. Cuenta con un pequeño patrimonio personal pero se encuentra muy desorientada en cuanto a sus prioridades ahora y considera que necesita ayuda para organizarse en este momento y cree que un life coach le orientará y le apoyará en la optimización de recursos y esfuerzos.
Andrés: 33 años, soltero y funcionario. Desde que participó en un curso de técnicas de meditación al que acudió por curiosidad y para contentar a la que entonces era su novia, descubrió que el territorio del despertar espiritual y el autoconocimiento es un mundo apasionante. A partir de ahí ha leído muchos libros y participado en numerosos seminarios pero le parece que no avanza en ese camino porque no logra transferir los aprendizajes a la realidad de su vida cotidiana. Contacta con un coach personal para que le oriente y apoye en su desarrollo espiritual, ayudándole a afrontar sus circunstancias como oportunidades para realizarse a todos los niveles.
Román:
30 años. Ingeniero electrónico. Hijo único. Introvertido, tímido y reservado. Tiene éxito en su vida profesional a la que se dedica en cuerpo y alma, pero se ha dado cuenta que su vida afectiva es sino un fracaso, sí casi inexistente. Se siente muy bloqueado en las relaciones sociales que casi siempre evita. Pero cada vez con más fuerza reconoce la necesidad de encontrar pareja y desea formar una familia, pero se le hace muy cuesta arriba ampliar su tiempo de ocio, buscar nuevas amistades,… Quiere que un life coach le ayude a elaborar un plan de acción para tener más oportunidades de hacer amigos y enamorarse.
Elisa:
35 años. Un hijo de 10. relaciones públicas en una empresa de perfumería. Su marido director de una sucursal bancaria. Buena posición económica. Goza de salud y se gusta cuando se mira al espejo. Sin embargo, desde que hace seis meses, un matrimonio amigo, murió en un accidente de tráfico, en el interior de Emma va creciendo una sorda incertidumbre con visos de ansiedad. Esa inquietud le ha llevado a cuestionarse muchos aspectos de su vida en los que hasta ahora no se había detenido a pensar. Ha buscado un coach después de hablar con su marido, porque está convencida de necesitar alguien ajeno a su ambiente para desarrollar un proceso de comunicación que le ayude a expresar todo lo que está sintiendo y a formular nuevos proyectos vitales, en base a una nueva escala de valores, que le aporten el sentido que ahora parece haber desaparecido de su vida.
Pablo:
28 años. Vive en pareja desde hace 4 años. Una hija de 3 años y otra de 1. No terminó estudios universitarios y está trabajando en la hostelería, no por vocación sino para poder atender sus responsabilidades familiares. La familia paterna se ha ofrecido a ayudarle económicamente si decide poner en marcha algún proyecto por su cuenta, pero se encuentra muy confundido, con muchas ilusiones en la cabeza pero sin capacidad de decisión, abrumado por las múltiples obligaciones de cada día. Decide que un proceso de coaching será un buena inversión para lograr concretar sus planes de futuro y encontrar los medios para llevarlo a buen término.
Marta:
48 años. Administrativa en una agencia de seguros. Hace dos años su marido murió de un cáncer que se desarrolló muy rápidamente. Su único hijo acaba de anunciarle que se va a vivir con su novia a un apartamento que acaban de comprar. Mercedes se da cuenta que necesita ayuda para asimilar la nueva situación de soledad porque aún no ha sido capaz de ordenar su vida tras la muerte de su marido. Quiere ser capaz de encontrar nuevos valores personales que le centren en el presente y le desliguen de un pasado muy feliz pero ahora inexistente. Necesita un life coach porque quiere compartir sus sentimientos de dolor pero también sentir el apoyo y la ayuda necesarias para construir un nuevo estilo de vida.
José Mª:
60 años. Acaba de aceptar una jubilación anticipada que le ha propuesto el banco para el que ha trabajado durante casi 40 años. Sin embargo, se encuentra bloqueado, desasosegado y desanimado porque siente que está perdiendo su tiempo y sus energías. Su mujer, ama de casa, acostumbrada a ir a su aire, mientras él trabajaba en el banco, no asimila la nueva situación y discuten a menudo. Cree que necesita concretar sus visiones de futuro y dibujar algún plan de acción para llevarlas a cabo. Finalmente decide que las orientaciones y estrategias de un life coach le pueden ayudar en ese empeño.
Javi:
Profesor de educación física. 30 años. Hace seis meses le tocó una cantidad de dinero considerable en la lotería y excepto en la inversión que ha hecho en un viaje y la compra de una casa en el pueblo natal para su madre viuda, el resto lo guarda en el banco esperando tomar algunas decisiones respecto a su futuro profesional. En el momento que llegó el premio finalizaba su contrato laboral y ahora se encuentra muy confuso respecto a qué hacer con su vida. Ha buscado un life coach para que le ayude a encontrar una orientación personal que le permita invertir con eficacia sus talentos y su dinero.
Alicia:
42 años. Funcionaria del Ayuntamiento. Hace cinco años dejó su trabajo para cuidar de su madre y formarse en terapias alternativas. Separada, con una hija de 19 años que acaba de irse a vivir con su novio. Desde hace 6 meses, su madre está totalmente incapacitada y ante la imposibilidad de atenderla ella sola, le ha ingresado en una residencia. Ahora Adela siente en su interior un intenso impulso hacia un cambio. Cree que tiene que dar rienda suelta a una parte de si misma que aún no sabe cómo es. Tiene que tomar decisiones respecto a su futuro profesional y también respecto a lo que hará con su actual piso, demasiado grande para una sola persona. Comienza un proceso de coaching porque siente la necesidad de ayuda para poder ver las mejores alternativas al cambio que desea.
Teresa:
42 años. Ama de casa sin hijos. Su marido empresario, trabaja mucho y sus negocios le mantienen constantemente ocupado y viajando. Charo siente que ha perdido el sentido de su vida y se siente cada vez más desanimada. Esta situación es especialmente dolorosa desde la muerte de su padre que padeció en los últimos cinco años una fuerte demencia senil y a quién estuvo cuidando en su casa. Charo ahora no se encuentra útil y no encuentra tampoco nuevos retos que le generen entusiasmo. Sin embargo, quiere salir de esta situación y cree que la confianza y el apoyo que le puede prestar un life coach pueden ayudarle a conseguirlo.
Toñi:
34 años. Ama de casa sin hijos. Estudios de Secretaria de Dirección. Acaba de hacerse cargo de un pequeño negocio de su padre quien ha decidido retirarse de forma anticipada debido a una enfermedad coronaria. Toñi ha aceptado encantada el reto de hacerse cargo de las tres tiendas de regalo que de momento tienen un buen rendimiento comercial. Pero su padre quiere hacer una transición rápida y aunque en las tiendas se cuenta con varias personas de mucha confianza que atienden los recursos humanos y la contabilidad, se espera de Toñi que encarne pronto la figura gerencial e imponga su propio estilo al negocio. Pero ella se siente bloqueada después de haber aceptado y cada vez el estrés es mayor ya que se limita a atender las necesidades urgentes sin ser capaz aún de tomar iniciativas. Decide que contar con el apoyo de un coach personal puede ayudarle en este proceso.
Roberto:
Lleva tres años en una relación que cada día la siente más anodina. Pero se encuentra atrapado por las circunstancias. Su futura suegra es la directora del departamento en la empresa de publicidad para la que trabaja. Su familia y la de su novia se conocen desde siempre y hasta su hermano y su futuro cuñado comparten un negocio de hostelería. Su novia habla insistentemente de boda y Luis sin embargo, está pensando en la ruptura. Pero no se atreve a plantearlo y no entiende como los demás no se dan cuenta de la falta de consistencia de su relación sentimental. No quiere hacer daño a su novia y no quiere tener problemas familiares y laborales, pero tampoco quiere seguir con su mentira. Cree que un proceso de coaching puede ayudarle a afrontar su situación de la forma más ecológica posible.
Miguel:
39 años. Divorciado. Un hijo de 13 años que vive con su madre en otra ciudad. Introvertido y bastante tímido durante el último año ha cortado bastante sus relaciones de amistad porque ha estado manteniendo una relación secreta con una compañera de trabajo, casada. Dicha relación se ha acabado por acuerdo tácito y a pesar de que era un final previsto por ambos, Ramiro se siente hundido tras la ruptura, y con muchas dificultades de comunicación en su entorno ya que no quiere que nadie pueda enterarse de ese romance para no perjudicarle a ella. Ramiro no se siente con ánimo para salir y hacer nuevas amistades, los recuerdos le duelen mucho aún y también la culpa. Nota que le está costando más de lo que pensaba superar esta situación y decide buscar un coach personal porque necesita alguien que le escuche y sea capaz de hacer de contención de sus emociones, sin juzgarle, mientras que le ayuda a orientar su atención hacia otras áreas de su vida que puedan generarle de nuevo, alegría y entusiasmo.
Esther:
Funcionaria. 29 años. Se ha quedado embarazada y ha decidido pedir un tiempo de excedencia para atender al niño y también para aprovechar y reciclarse profesionalmente. Su marido, con un puesto de trabajo estable le apoya en esta decisión, sin embargo, ahora que hace dos meses ha dado a luz, se encuentra totalmente colapsada. El niño le ocupa todo su tiempo y tiene miedo de no saber organizar su tiempo y sus recursos para lograr su objetivo de mejorar su formación profesional, en este tiempo de excedencia. Comienza un proceso de coaching porque piensa que un life coach le puede ayudar a organizar más óptimamente su tiempo y sus recursos.
Chus:
Casada. 36 años. Dos hijos de 8 y 5 años. Trabaja como recepcionista y secretaria en una consulta médica interdisciplinar. Su marido es jefe de ventas en una importante empresa del sector del automóvil. Ella quisiera seguir estudiando y promocionándose profesionalmente porque se encuentra estancada en su trabajo y perdiendo cada vez más motivación en su desempeño. Considera que su vida es un caos de actividades y obligaciones que no le gratifican lo que espera y contrata un periodo de coaching para poner orden a sus prioridades y construir un plan efectivo de acción para el cambio anhelado.
Ignacio:
45 años. Casado y con una hija estudiando en una universidad en el extranjero. Su esposa mantiene una pequeña joyería, herencia de familia, y él es contable en una empresa de seguros. Su situación económica es buena pero él siente que su vida es una completa rutina que cada vez le satisface menos. Quiere a su esposa pero cree que su vida afectiva también requiere nuevos planteamientos como pareja. Siente que algunos puntos en sus vidas deben cambiar pero no acierta a saber qué y cómo. Cree que compartir su desasosiego con un coach personal y sentirse apoyado en la visualización de un cambio en su vida, le serán muy útiles.
Rocío:
Su madre viuda de 83 años ya no puede vivir sola y han decidido traerla a vivir a su casa. Tienen un chalet grande y servicio que puede ayudarle a cuidar de bien de ella. Sus dos hijos adolescentes y su marido, arquitecto, con estudio/despacho en la planta baja del chalet están de acuerdo en recibir a la abuela, pero Marta entiende que debe organizar bien este cambio para que no resulte en deterioro para un ambiente familiar en el que todos se sienten a gusto. Marta tiene temor ante la nueva situación y no sabe por donde empezar con los cambios necesarios. Es un reto en el que quiere tener la ayuda y el apoyo de un life coach.
Tani:
34 años. Separada. Sin hijos. Acaba de cerrar la empresa de confección en la que ha trabajado durante 10 años como Jefe de Compras. Ha cobrado una buena indemnización y tiene por delante un tiempo de cobro del paro laboral, pero se encuentra desorientada porque cree que este momento puede ser el oportuno para cambiar su rumbo profesional. o Decide comentar un proceso de coaching porque no acierta a verbalizar sus deseos y quiere que alguien le ayude a tomar las mejores decisiones en coherencia con su escala de valores.
Alex: 42 años. Fisioterapeuta. Hasta ahora trabaja en un gimnasio pero acaba de recibir un dinero en herencia que le permitiría montar un negocio por su cuenta, sin tener que depender excesivamente de créditos bancarios. Se encuentra bloqueado porque no quiere comentar con sus amigos las ideas que bullen en su cabeza pues por momentos le parecen una locura y en otras ocasiones una posibilidad que hay que aprovechar. Decide contactar con un coach personal que le ayude a ordenar sus ideas, sacar el mayor provecho de su creatividad y coordinar un plan de acción que le permita hacer realidad sus sueños.
Matilde:
40 años. Maestra de preescolar. Casada con una hija de 6 años. Una enfermedad del sistema digestivo le ha tenido de baja en el último año y ha acabado teniéndose que realizar una delicada operación que le ha llevado a decidirse por presentar la renuncia en su trabajo. En este año, a pesar de su enfermedad ha cultivado su afición por la lectura y la escritura y tiene casi acabada lo que pudiera ser una novela. Pero duda si debe seguir por ese camino, ahora que se está recuperando su salud, o buscar una salida profesional de otro tipo. Su marido es economista y sobre todo lo que desea es que no vuelva a caer enferma. Busca un coach para que le oriente y le acompañe en este proceso de cambio, para convertir lo que parece una crisis en una oportunidad.
Amanda:
32 años. Periodista. Su novio y ella han decidido tener un hijo pero ella no logra imaginarse como será eso de ser madre sin que su vida profesional se vea malograda. Su compañero es fotógrafo en el mismo medio en el que ella trabaja y es partidario de estar receptivos e ir improvisando y colaborando mutuamente cuando surjan las necesidades, pero a Amanda le horroriza enfrentarse a este reto sin una planificación anterior. Busca un life coach para poder hablar de sus temores y sus anhelos y que le ayude a organizar su vida de una forma efectiva.
Julio:
Comercial en una empresa farmacéutica. 39 años. Quiere lograr un ascenso en su trabajo para el que cree que está capacitado. Pero no acierta a encontrar las estrategias para lograrlo. Necesita ese ascenso por el aumento de sueldo que representa, por el reto profesional que supone y también porque le permitiría tener más tiempo para estar con su familia, ahora que acaba de nacer su hijo. La empresa les ha informado de la próxima creación de un nuevo departamento que dirigirá alguien de la plantilla y José María piensa que no será suficiente con esperar a ser elegido. Le han hablado del proceso de coaching personal y decide comenzarlo porque cree que una relación profesional así le ayudará a lograr el objetivo anhelado.
Berta:
45 años. Interiorista. Divorciada. Dos hijas que ya viven independientes. Últimamente ha ganado mucho dinero con su profesión pero no se siente a gusto con su vida. Quiere darle un giro que le permita frenar el ritmo, estar más cerca de la naturaleza, y mirar a fondo en su interior. Casualmente se ha enterado de la venta de un terreno en un pueblecito costero con buena afluencia de turismo en temporada. En su cabeza ronda la idea de vender todo lo que tiene en la ciudad, comprar el terreno y construir una casita en cuya planta baja pueda abrir una tienda de antigüedades. Pero a la vez que le atrae, le atemoriza mucho este cambio tan radical. Quisiera tener unos meses a un life coach a su lado para tomar decisiones y diseñar el cambio con las máximas posibilidades de éxito.
Y tú, ¿en qué áreas de tu vida necesitas apoyo y orientación? ¿En qué aspectos necesitas comprensión y acompañamiento? ¿En qué te has bloquedado, qué talentos esperan un plan de acción motivador? ¡Anímate a poner un coach en tu vida!
Información y contacto:
Pepa Arcay - Coach Personal
p.arcay@la-llamada.com -
Tfno.: 93 457 32 26